Mostrando entradas con la etiqueta Personajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personajes. Mostrar todas las entradas

viernes, octubre 24, 2008

Ringo estar hasta los huevor

“Ringo Starr les dice a sus fans: ¡Dejadme en paz de una puta vez!” No, por supuesto que éste no es el titular, pero por lo que parece Ringo Starr está hasta las pelotas de recibir cartas. Esto es lo que sugiere esta noticia y ésta también.


Se le nota tenso cuando dice:

"Os lo estoy advirtiendo con paz y amor, tengo demasiadas cosas que hacer, así que no más fan mail. Gracias, gracias. Y tampoco mandéis objetos para que los firme, nada... En fin, paz y amor, paz y amor".


Ése es el vídeo (en youtube) donde precisamente el amigo Ringo Starr suplica que le dejen tranquilo. No es que le pase nada raro en la boca, que a lo mejor, es que habla en inglés. Hay un cartelito debajo del vídeo que pregunta si “Ringo está loco?”. Creo que la respuesta la tienen los fans que pueden haberle abocado a ese estado mental.

Tenso, sin lugar a dudas.

Los fans no colaboran mucho y se pasan por el culo su mensaje de paz y amor ya que “(…) una estatua suya hecha de arbustos en Liverpool amaneció decapitada”. Podría ser el desafortunado error de un jardinero despistado, pero lo dudo. Ya me imagino hordas de fans alocadas asaltando su hogar, lanzando cartas de hierro macizo y enviándole bombas-peluche rellenas de clavos…

Aquí iría el dibujo de Ringo Starr rebuscando entre un millón de cartas musicales con forma de corazón. Su mujer, con la cabeza envuelta en una toalla, dice: “¡Ringo, nos han cortado el gas!”. “¡Intento encontrar esa puta factura!”, exclama Ringo con la mirada desencajada. “¿Es que no lo ves? Llevo dos meses buscando las facturas entre toda esta mierda de cartas. ¡Dúchate con agua fría, joder!”. Su esposa, que no parece muy convencida, añade: “¡Te odio, pedazo de cabrón! ¡Te odio!”. Y así es el día a día en la casa de los Starr.

A lo que yo añado: normal que el tipo tomara esa decisión.

Como internet es capaz de superar la velocidad de la luz en cuanto a actos de respuesta se refiere (y gilipolleces mil) aquí un video en el que se parodia la súplica desesperada de un músico que quiere vivir su vida en paz y amor:



Un consejo, Ringo: huye del mundo; creo, sinceramente, que es la única solución que te queda.

martes, octubre 07, 2008

Chaquetas flotantes y gays caníbales

Cuando pensaba que no había nada a lo que sacarle jugo, mi mujer me manda unos enlaces de muy mal rollo. El primero es de esos macabros que tanto gustan a Antena 3 y Tele 5. Un supertitular de ElMundo.es: “Un chef británico asesinó y frió un muslo de su amante homosexual en aceite de oliva”. Matar no es nada de risa. Freír a personas en aceite de oliva tampoco. Niños, nunca hagáis esto, por favor.

Lean las negritas de la noticia. No hace falta echar un ojo al resto. El mundo está lleno de pirados y da miedo solamente de pensarlo. Lo peor de todo es que ahora se abrirá un debate sobre los pubs y los encuentros con asesinos que propician, el gusto por la carne humana tan sospechoso de algunos chefs y, seguramente, algún colectivo pondrá a parir el aceite de oliva, diciendo cosas como ésta: “No podemos rociar la ensalada que se comen nuestros hijos con el mismo líquido con el que los locos fríen cuerpos de caváderes humanos”.

Aaaaaah, que no va a pasar… Es que esta cantinela me suena de otras veces con temas como internet y los videojuegos, ese mundo oscuro que incita a la corrupción y al mal más básico y rudimentario. En fin…

La AFOTO, metidos de lleno en el tema del miedo, pero ahora en el reino de la ficción. El artículo es impresionante, de lo largo, digo. No he tenido tiempo de leerlo todavía. Solamente comentaros que casi me cago encima de puro terror al ver la fotografía de “el hijo de Stephen King” en ese montaje con la chaqueta flotante fantasmagórica. Muy desafortunado Joe. Para promocionar la novela “El traje del muerto” creo que hubiera habido maneras mucho mejores. Parece de risa. Aunque, viéndole, me da la impresión de que en realidad, con paso torpe, huye de la foto como si no quisiera que se la hicieran. Dudo que huya de su propia chaqueta vaquera… Lo cual sería todavía peor.

No voy a comentar la otra foto de Stephen King con su hijo. Eran los ochenta. Y en los ochenta, llevar pajarita y fajines era lo más... Creo.

jueves, septiembre 11, 2008

Una vida en hamburguesas

Don Gorske tiene 26000 hamburguesas de vida. Ese es su rasgo imperante como persona y personaje. Además tiene el pelo largo porque “prometí que nunca me cortaría el pelo”, y no se lo ha cortado en veinte años. Cumple sus promesas. Es testarudo (aunque más bien un maníaco compulsivo) y eso le ha llevado a comer tantas hamburguesas. Las anota porque le gustan los números. Guarda todo los embalajes, aunque en otros lugares dicen que los tíckets de compra, lo cual es algo más cómodo... Lleva unas gafas y un corte de pelo que recuerda a John Lennon (por lo menos en las fotos que he visto) y apareció en la película Super Size Me.

¿Cómo será la vida de este hombre? Cuenta los días por hamburguesas, los años, sus fechas especiales contienen un número y, al lado, un Big Mac. Este hombre es lo es porque decidió un día comerse una hamburguesa allá por 1972, aunque en realidad se comió nueve. Después decidió continuar haciéndolo hasta que, en su empeño, alguien dijo que esto no era normal y comenzaron a hablar de él. Probablemente no era su intención. Él simplemente se dijo que iba a comer Big Mac’s por el resto de sus días y lo hizo. Como se comenta en algunos sitios de internet, no se ha comido una hamburguesa durante todos los días de su vida. El estómago de los neonatos no está preparado para ello.

Ha escrito un libro y, bueno, su vida sigue. De vez en cuando, al alcanzar cotas como esta, aparece en las noticias, se comenta en los blogs. Dudo que le importe demasiado. Celebraron una minifiesta cuando se comió su hamburguesa 18000 en el aparcamiento del McDonald’s que frecuenta. Fue algo así como usar un rótulo amarillo con letras negras bajo los dos grandes arcos dorados junto a la carretera y estampar una lona con el número 18000 puesto en la pared, tras su asiento favorito del local.

Este hombre vive cerca de un McDonald’s. Se desplaza frecuentemente a la franquicia y pide dos, o tres. Congela algunas para casos de “emergencia”, en el invierno. Este hombre, en un apocalipsis mundial a lo Cormac McCarthy, probablemente haría acopio de hamburguesas, se refugiaría en un McDonald’s. Rodeado de oscuridad y ceniza, su viaje vital sería un empeño por ir de hamburguesería en hamburguesería, cocinarlas, aderezarlas, tragárselas. Descubriríamos más cosas de él, como que el pepinillo, en realidad, no le gusta tanto. A veces se lo quita, cuando nadie le ve. Su mujer está harta de tantas hamburguesas. Dice que huele a hamburguesa, que sabe a hamburguesa que, cuando le mira, ve a una hamburguesa.

En realidad Don, para nosotros, el resto de la humanidad, es una hamburguesa. Cuando muera (y que viva mucho tiempo, no es mi intención cargármelo), aparecerá en las noticias de internet, en los blogs, en la televisión. Dirán "ese es Don, el hombre que siempre comía hamburguesas". Pondrán un número y, al lado, un Big Mac. Dirán “esa fue su última hamburguesa”, “se hartó de comer hamburguesas”. Seguramente había mucho más pero eso, para nosotros y, al fin y al cabo para él, será el resumen de toda una vida. Me comí tantas hamburguesas.

Me da la impresión de que cuando Don se reencarne no será en hamburguesa. Sería una putada que te cagas el no poder comerse a sí mismo. Pero, a lo mejor, ese sería su mayor placer.