Cuarto y mitad
En la charcutería. Una clienta, anciana, segura en sus ideas, natural, observa los productos con los brazos cruzados, la cartera en la mano. A su lado, una mujer que espera su turno asiente muy segura cuando habla la otra. Le atiende una joven charcutera.
SEÑORA 1
–Mira, me pones… me pones… Salchichón. Pero finito, ¿eh? De’se de ahí. No, no. Del otro. No, ese no. El de al fondo. Sí. Ese.
CHARCUTERA
–¿Cuánto le pongo?
SEÑORA 1
–La mitad de un cuarto menos medio.
CHARCUTERA
–¿Un cuarto?
SEÑORA 1
–No, no. La mitad de un cuarto menos medio.
(La charcutera filetea)
SEÑORA 1
–Ya te has pasao. Mira que te he dicho la mitad de un cuarto menos medio.
CHARCUTERA
–¿Le quito?
SEÑORA 1
–Da igual. Me pones… me pones… Chorizo. Pero finito, ¿eh? De’se de ahí. No, no. Del otro. El de al lado. Ese. Sí. Ese.
CHARCUTERA
–¿Cuánto le pongo?
SEÑORA 1
–Ahora ponme medio de cuarto y cincuenta.
CHARCUTERA
–¿Un cuarto?
SEÑORA 1
–No, medio de cuarto y cincuenta.
(La charcutera filetea)
SEÑORA 1
–Vaya, ahora me has puesto un poco menos. Da igual… Me pones… me pones… Mortadela. Pero finita, ¿eh? … Sí. De esa. Ahora ponme tres medios cuartos.
CHARCUTERA
(La charcutera se resigna)
–Es que no sé que son tres medios cuartos.
SEÑORA 1
–Pues, chica, un medio cuarto, tres veces. Que eres tu la charcutera y no yo.
CHARCUTERA
–Yo entiendo cien gramos, doscientos, un kilo, pero no lo que dice…
SEÑORA 1
–Pues eso en mis tiempos era lo normal. Como los duros. Veintisiete duros, menos tres pesetas. Cuarenta duros menos cincuenta más tres pesetas. ¿A que sí? Es lo que digo.
CHARCUTERA
–Entonces, ¿cuánto le pongo? Cien gramos o ciento cincuenta.
SEÑORA 1
–No, no. Tres medios cuartos.
CHARCUTERA
–Pero es que no sé cuántos son tres medios cuartos.
SEÑORA 1
–Ya te lo he dicho: un medio cuarto, tres veces. Pero finito, ¿eh?
(La charcutera filetea)
SEÑORA 1
–Ya, ya.. Ahora te has pasao bastante…
CHARCUTERA
–¿Le quito?
SEÑORA 1
–Da igual. En mis tiempos, es lo que era.
(Le entrega su bolsita y se va. Le toca el turno a la mujer aparentemente muda)
CHARCUTERA
–¿Qué le pongo a usted, señora?
(La mujer alza la cabeza como no escuchando. La charcutera alza un poco la voz)
CHARCUTERA
–¿Que qué le pongo, señora?
SEÑORA 2
–Chorizo, chorizo.
CHARCUTERA
–¿Cuánto?
SEÑORA 2
(Pausa)
–Cien gramos.
Mostrando entradas con la etiqueta Sketches. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sketches. Mostrar todas las entradas
lunes, septiembre 15, 2008
Sketch 4 ("En el Supermercado")
¿Dónde están mis salchichas?
En escena, un hombre bastante extraño se frota mucho las manos pero de forma lenta. Lleva una gorra y tiene la manía de palpar a la gente mientras espera a que llegue su turno. Su modo de hablar es pausado y su voz algo chirriante, pero no demasiado. Le atiende la charcutera del sketch 3.
SEÑOR
–Perdone.
CHARCUTERA
–¿Qué le pongo?
SEÑOR
–Perdone.
CHARCUTERA
–Sí, diga, diga.
SEÑOR
–Perdone.
CHARCUTERA
–Dígame, señor.
SEÑOR
–Es que no están.
CHARCUTERA
–¿Qué?
SEÑOR
–Mis salchichas Frankfurt (marcando siempre mucho la “k” y la “t”).
CHARCUTERA
–En la sección de refrigerados, al fondo el pasillo, junto a los yogures.
SEÑOR
–No.
CHARCUTERA
–¿Qué?
SEÑOR
–No están.
CHARCUTERA
–Sí. Ahí están las salchichas.
SEÑOR
–Pero no las que yo compro.
CHARCUTERA
–A lo mejor se han agotado.
SEÑOR
–No.
CHARCUTERA
–¿Hay?
SEÑOR
–¿Qué?
CHARCUTERA
–Salchichas.
SEÑOR
–¿Dónde?
CHARCUTERA
–Le pregunto que si hay salchichas en la sección de refrigerados, al fondo del pasillo, junto a los yogures.
SEÑOR
–No, no hay. Las mías no. Hay un montón de salchichas Frankfurt de otras marcas pero no las que me gustan a mí.
CHARCUTERA
–Ya le he dicho que a lo mejor se han agotado. La semana que viene vendrán. Ya verá. ¿Quiere que le ponga algo de aquí?
SEÑOR
–No. Eso me dijeron la semana pasada.
CHARCUTERA
–¿Qué?
SEÑOR
–Que no habían venido mis salchichas Frankfurt. Y la anterior y la anterior y la anterior y la anterior y…
CHARCUTERA
–Le entiendo, le entiendo.
SEÑOR
–Eso es que me están mintiendo y me dicen que van a venir mis salchichas Frankfurt y no vienen.
CHARCUTERA
–Si no hay de su marca, habrá de otras.
SEÑOR
–Yo quiero de mi marca.
CHARCUTERA
–¿Cuál es?
SEÑOR
–Salchcihas Frankfurt Frankfurt.
CHARCUTERA
–¡Ah!
SEÑOR
–¿Por qué no las traen más?
CHARCUTERA
–Es que yo en eso no puedo ayudarle.
SEÑOR
–¿Usted no es la charcutera?
CHARCUTERA
–Sí.
SEÑOR
–Entonces usted tiene que ayudarme. ¿Por qué cuando alguien compra algo que le gusta y se acostumbra a comerlo y dice: ¡”Uy, qué buenas están mis salchichas Frankfurt Frankfurt” luego no las traen?
CHARCUTERA
–A lo mejor las hay en otro sitio.
SEÑOR
–¿Dónde?
CHARCUTERA
–En otras tiendas, me refiero.
SEÑOR
–No. No las hay. He buscado por todos los sitios. Este supermercado era el único.
CHARCUTERA
–Lo siento.
SEÑOR
–Me gustaban mucho mis salchichas…
CHARCUTERA
–Ya. ¿Le puedo poner algo de aquí?
SEÑOR
–Es que no me ha respondido a mi pregunta. ¿Por qué ya no traen más mis salchichas? Engañan a las personas.
CHARCUTERA
–Seguro que hay otras marcas que le gustarán.
SEÑOR
–Ninguna tiene el mismo sabor que las mías. Eran mis preferidas de lejos. Tenían queso por dentro, ¿sabe?
CHARCUTERA
–¿Quiere que llame a mi encargado?
SEÑOR
–No. Es igual.
CHARCUTERA
–¿Le pongo algo de aquí?
SEÑOR
–Sí. Póngame salchichón de ese con pimienta dentro. Ese no. El otro. Sí. Ese.
CHARCUTERA
–¿Cuánto?
SEÑOR
–Cuarto y mitad menos medio.
En escena, un hombre bastante extraño se frota mucho las manos pero de forma lenta. Lleva una gorra y tiene la manía de palpar a la gente mientras espera a que llegue su turno. Su modo de hablar es pausado y su voz algo chirriante, pero no demasiado. Le atiende la charcutera del sketch 3.
SEÑOR
–Perdone.
CHARCUTERA
–¿Qué le pongo?
SEÑOR
–Perdone.
CHARCUTERA
–Sí, diga, diga.
SEÑOR
–Perdone.
CHARCUTERA
–Dígame, señor.
SEÑOR
–Es que no están.
CHARCUTERA
–¿Qué?
SEÑOR
–Mis salchichas Frankfurt (marcando siempre mucho la “k” y la “t”).
CHARCUTERA
–En la sección de refrigerados, al fondo el pasillo, junto a los yogures.
SEÑOR
–No.
CHARCUTERA
–¿Qué?
SEÑOR
–No están.
CHARCUTERA
–Sí. Ahí están las salchichas.
SEÑOR
–Pero no las que yo compro.
CHARCUTERA
–A lo mejor se han agotado.
SEÑOR
–No.
CHARCUTERA
–¿Hay?
SEÑOR
–¿Qué?
CHARCUTERA
–Salchichas.
SEÑOR
–¿Dónde?
CHARCUTERA
–Le pregunto que si hay salchichas en la sección de refrigerados, al fondo del pasillo, junto a los yogures.
SEÑOR
–No, no hay. Las mías no. Hay un montón de salchichas Frankfurt de otras marcas pero no las que me gustan a mí.
CHARCUTERA
–Ya le he dicho que a lo mejor se han agotado. La semana que viene vendrán. Ya verá. ¿Quiere que le ponga algo de aquí?
SEÑOR
–No. Eso me dijeron la semana pasada.
CHARCUTERA
–¿Qué?
SEÑOR
–Que no habían venido mis salchichas Frankfurt. Y la anterior y la anterior y la anterior y la anterior y…
CHARCUTERA
–Le entiendo, le entiendo.
SEÑOR
–Eso es que me están mintiendo y me dicen que van a venir mis salchichas Frankfurt y no vienen.
CHARCUTERA
–Si no hay de su marca, habrá de otras.
SEÑOR
–Yo quiero de mi marca.
CHARCUTERA
–¿Cuál es?
SEÑOR
–Salchcihas Frankfurt Frankfurt.
CHARCUTERA
–¡Ah!
SEÑOR
–¿Por qué no las traen más?
CHARCUTERA
–Es que yo en eso no puedo ayudarle.
SEÑOR
–¿Usted no es la charcutera?
CHARCUTERA
–Sí.
SEÑOR
–Entonces usted tiene que ayudarme. ¿Por qué cuando alguien compra algo que le gusta y se acostumbra a comerlo y dice: ¡”Uy, qué buenas están mis salchichas Frankfurt Frankfurt” luego no las traen?
CHARCUTERA
–A lo mejor las hay en otro sitio.
SEÑOR
–¿Dónde?
CHARCUTERA
–En otras tiendas, me refiero.
SEÑOR
–No. No las hay. He buscado por todos los sitios. Este supermercado era el único.
CHARCUTERA
–Lo siento.
SEÑOR
–Me gustaban mucho mis salchichas…
CHARCUTERA
–Ya. ¿Le puedo poner algo de aquí?
SEÑOR
–Es que no me ha respondido a mi pregunta. ¿Por qué ya no traen más mis salchichas? Engañan a las personas.
CHARCUTERA
–Seguro que hay otras marcas que le gustarán.
SEÑOR
–Ninguna tiene el mismo sabor que las mías. Eran mis preferidas de lejos. Tenían queso por dentro, ¿sabe?
CHARCUTERA
–¿Quiere que llame a mi encargado?
SEÑOR
–No. Es igual.
CHARCUTERA
–¿Le pongo algo de aquí?
SEÑOR
–Sí. Póngame salchichón de ese con pimienta dentro. Ese no. El otro. Sí. Ese.
CHARCUTERA
–¿Cuánto?
SEÑOR
–Cuarto y mitad menos medio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)