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jueves, noviembre 06, 2008

Rollo genético, de usar y tirar


“Conócete a ti mismo (por 8.000 euros)”. Este artículo de ElPaís habla sobre el ADN humano y laboratorios que han desarrollando técnicas para secuenciarlo por completo. Al principio te clavaban cosa mala de pasta por tener tu secuencia completa. En el mundo había dos personas con estos datos en la mano, y hoy se añaden otros dos. Viene a ser como la gente que tiene un Blue-Ray hoy en día en casa...

De uno de ellos, un chino (tal que así), han conseguido que el tipo supiera que:

“(…) sufre variantes de propensión a engancharse al tabaco (y en efecto es un fumador empedernido); y lleva 9 de los 16 genes de riesgo de alzhéimer (enfermedad que no ha desarrollado de momento)”.

Es decir, al hombre le vinieron a decir que fumaba mucho porque tenía una propensión genética a ello y el chino dijo: “Pues sí”, mientras se fumaba un cigarrillo y hacía un parón para toser.

Bueno, la cosa tiene más profundidad puesto que desvela que los genes son quienes, parece, controlan hasta la más mínima gilipollez. Que te gusta rascarte el culo, culpa de un gen. Que te dan asco las espinacas, gen. Que por la mañana meas como un caballo, gen.

La cosa es que para saber para qué sirven todos esos “3200 millones de pares de bases de ADN que contienen unos 20.000-25.000 genes” (extraído de la Wiki, of course), se necesitan tener muchas muestras humanas, para ir comparando, como en un supermercado. Si tenemos solamente una lata de tomate no podemos saber si su contenido es más bueno o menos bueno, más ácido, si la lata es más brillante, más esbelta, si no tenemos otra con qué comparar. Creeremos que esas características de nuestra lata de tomate única son universales, y es obvio de que no. Teniendo muchas muestras, cuantas más mejor, pues se puede saber que un gen (o grupo de genes) determinado es condicionante de esto o aquello otro o de mucho más. Aunque solamente sea para que hagamos macarrones con ellos.

«Bajo el lema Conócete a ti mismo, Knome fue fundada el año pasado por el genetista de la Universidad de Harvard George Church. Ofrece al cliente "el único análisis genómico altamente personalizado, privado y completo para conseguir una mejor comprensión de su herencia genética y de sus potenciales predisposiciones"».

Por eso han llegado las rebajas a los laboratorios (supongo que también a causa de la crisis) y por el módico precio de 8.000 eurillos te hacen una foto genética mu guay. El problema es que, como no hay mucho con qué comparar (de hecho cuatro humanos, dos o tres de ellos científicos de estos laboratorios) no se va a descubrir mucho. Hay cosas que chocan en los propios genetistas y está claro que falta mucho tiempo para que se pueda saber para qué sirve toda esa mandanga que nos conforma y mueve.

Aquí iría el dibujo de un tipo que está en la caja de un centro comercial en el año 2103. La cajera acaba de pasarle todos los productos y le da un tíquet regalo. “Por haber comprado los tres packs de cerveza”, le dice ella. “¿Qué es?”, pregunta el hombre. “Es un cheque regalo para hacerse una foto genética completamente gratis. En aquel estand de allí”. El hombre paga, toma las bolsas y no duda en tirar a la basura la mierda del tíquet. “Ya me quieren tener fichado para enviarme más ofertas a casa”, piensa. Y no le falta razón.
Lo que está claro que nos espera un futuro en el que, si nos lo proponemos, habrá muy pocas sorpresas y supermercados donde podremos comprar genomas al peso para cambiar esa predisposición a las cartucheras, esas piernas torcidas de rodillas abultadas, pero también esas pocas ganas de trabajar o esa tendencia a eruptar en público tan fea. Yo me pido poder volar y tener rayos equis... ¡Ah! Y el poder de ubicar mi caca en la cabeza de cualquier político a mi antojo.

El futuro está a la vuelta y da miedo pensar que cada vez nos acercamos más a esa esquina. Pa’cagarse.

jueves, octubre 30, 2008

Alexis tiene muchos sofás-relax fabricados en China

Alexis Villar (un señor) está maldito, o al menos dice él. Un "escritor" que parece no levanta cabeza y que ahora viene con el “cuento” de que la mierdaca, según palabras suyas, de película ‘Vicky, Cristina, Barcelona' es un plagio de una novela suya. Aquí pueden deleitarse con el asunto.

Al pie de una crítica a la película de Woody Allen en “¡que alucine!” (que yo, pa’mí, que va con acento ese ‘que’) se queda agustito y dice que “es un bodrio al 100%”, y entrecomilla él mismo sus palabras como si fuera un ente aparte de sí mismo. Una cosa un poco rara…

La cosa es que, para salvar su novela, el señor Alexis dice que han puesto patas arriba sus personajes, su trama, etcétera para que nadie se diera cuenta. Claro, yo voy a ver ‘Vicky, Cristina, Barcelona’ y, ¡me cago en la leche!, nada más empezar digo, ésta es la jodida novela de Alexis… Hijos de p... ¡Habéis plagiado a Alexis, cabrones! En fin...

Además, Alexis opina que “Evidentemente fui el único no invitado a la ceremonia de lanzamiento de Midnight to Barcelona” (título primigéneo de la pinícula). Bueno, a mí tampoco me invitaron. ¿Por qué tenían que invitar a este señor? No lo tengo muy claro. (Creo que este tipo está un poco mal del castaño, con perdón).

El señor Alexis nos advierte de que, si bien la película de Woody Allen es un zurullo, hay que leer su novela para darnos cuenta de lo bien que escribe y de que, efectivamente, es un plagio. Tal vez venderá algunos ejemplares en su página web y, entonces, lo sabremos. Se lo dejo a ustedes. Yo tengo unas cuantas novelas pendientes, pero no mías, sino de otras personas que escriben y no están malditas (o a lo mejor sí).

Aquí el sofá-relax “asesino” fabricado en China ataca de nuevo.

Me ha llegado al alma, el hecho de que “Una distribuidora del sofá destrozó 100 unidades para comprobar su toxicidad”. A lo mejor con la simple muestra de uno bastaba, o si acaso, unos cuantos. Pero, ¿cien y pasados por la picadora?

El sofá en cuestión producía sarpullidos por llevar un exceso de producto llamado dimetilfumarato, usado contra los hongos. El sofá “afecta a brazos, espalda, piernas y nalgas”, es decir, partes humanas susceptibles de entrar en contacto con el sofá si se sienta usted en él, con excepción de la cabeza y la colleja, que parecen inmunes...

Aquí iría el dibujo de un bosque en donde hay un sofá-relax fabricado en China. Un grupo de Pitufos intenta quemarlo. “¡Maldito engendro!”, grita Papá Pitufo. “¡No prende!”, maldice Pitufo Mecánico. Una Pitufina oronda, que lleva su prole de nueve hijos en los brazos, se seca una lágrima. “Entonces tendremos que marchar”. Pitufo Sabio asiente. “Es cierto, en este lugar no crecerá jamás un jodido hongo donde vivir”. Una tragedia, vamos.

La noticia nos informa de que en España han sido tres los afectados, quienes compraron sus sofases en Conforama y en Moblerone. Así que tengan cuidado cuando entren en estos centros del mal y venta de productos “nocivos” para el hogar y el ser humano, no vaya a ser que una estantería les arranque los ojos. Advertidos quedan. Mi sofá, a lo más que llega, es a mandarme a la mierda cuando pongo "El programa de Ana Rosa". Y es que está de un tonto...

El teletimo de la estampita

Me levanto por las mañanas, pongo el televisor y me sorprendo de que las cosas han cambiado mucho. Me sorprendo, también, de que hace mucho tiempo que no pongo el televisor por las mañanas. Un alivio.


Resulta que ahora determinadas cadenas han sustituido sus programas matinales de noticias (acortándolos o postergando su emisión, que a lo mejor es lo mismo) por estos programillas en que te ofrecen dinero por decir una letra o cualquier animal al azar, o lo que sea. La culpa, de la crisis. Lean este artículo y este otro, si tienen tiempo. Yo se los resumo, si no.

"Carbonell ha explicado que la proliferación de cadenas de televisión y la dificultad creciente para obtener recursos económicos a través de la publicidad debido a la crisis mueve a las televisiones a buscar otras vías de financiación, entre las que se encuentran los concursos".

Estas cadenas han sustituido los 806 por 906, un tipo de llamada que no resulta rentable por el tiempo de espera del que llama, sino que es rentable por la cantidad de gente que llama en sí. De ahí los tiempos de espera de una tipa mirando fijamente a cámara, los tiempos muertos, la agonía,... Al final resulta ser un timo, como los de antes, igualmente difícil de demostrar, como los de antes.

Aquí iría un dibujo de un señor que le dice a otro. "Le regalo este puñado de billetes de quinientos por suelto para llamar en esa cabina a mi mujer". El otro le mira de reojo. "¿No es un trato muy desigual? Creo que usted sale perdiendo. Con esos billetes de pega engaño a aquella vieja y me saco lo menos cien euros". El primero parece francamente preocupado: "¡Pero si ha sido la jodida vieja quien me los ha dado a cambio del cheque de mi nómina!".

Son los propios "compañeros" de trabajo, en plató, quienes suelen "salir al aire" para, ante preguntas como "Dime un nombre animal", contestar: Chuck Norris.

No es un caso real, pero habría sido divertido. La pregunta no es válida. Lo siento, admiradores del ultraser arreapatadasycollejacas a diestro y siniestro. La chica, aturdida y apenada, casi llorosa, exclama un ¡noooooo! rompetímpanos y, hala, que pase el siguiente.

«Otra de las irregularidades que denuncian las asociaciones de consumidores es lo que se conoce como 'enganche de línea'. "Se han dado muchos casos en los que el teléfono se queda como 'enganchado' y sigue rellamando automáticamente. Cuando llega la factura, los usuarios ven que se han producido llamadas a ese número con una frecuencia de escasos segundos, algo que es materialmente imposible y que constituye un fraude. Hemos tenido casos de facturas de varios miles de euros", aseguran desde UCE-Asturias».

Es decir, que ya no se conforman con que la gente sea tonta, sino que los toman, además, por gilipollas. Ya sé que es una fina línea. Pero una cosa es que tú sepas que estás haciendo el tonto al llamar y otra es que ellos tengan la certeza de que lo eres de verdad. Eso jode, hombre. A mí no me llama tonto nadie más que mis amigos. Serán hijos de p...

miércoles, octubre 22, 2008

El trigo también puede opinar

“Uri Geller lleva siempre una cucharilla en su coche”. Este, creo, debería haber sido el titular de la “noticia”. Parece que Uri “ayuda” a Hamilton en sus carreras… Sí, he comenzado fuerte. Demasiadas comillas llevo.



«Un día iba con mi mujer conduciendo cuando vi a Lewis en una esquina, junto a un amigo que resultó ser un rapero famoso (Pharrell Williams). Soy un gran fan suyo, así que paré el coche y estuvimos charlando. Le hice el truco de la cuchara y cuando la doblé se quedó loco. Intercambiamos los móviles y ahí comenzó nuestro trabajo».

Se han dado cuenta, ¿no es así? El amigo Uri llevaba por “casualidad” una cucharilla y le enseñó el truco a Hamilton.

Aquí iría el dibujo de un policía que está esposando a Uri Geller. Su cara en el capó del coche, una rodilla en la nuca. Otro policía retiene a una multitud de indigentes alocados. “¡Nos ha doblado todas las cucharas, ese maldito hijo de perra!”, dice la voluntaria del comedor social. “¿Ahora cómo vamos a tomarnos nuestra sopa?”, pregunta uno de los indigentes que quiere zurrar de lo lindo al ilusionista.


Esta noticia no hubiera sido igual, como me decía ayer mi mujer, si esta gente se hubieran sacado el título de Filosofía y Letras, Filología Hispánica o algo por el estilo. ¡Qué cabrones! Se van a por los buenos, ¿eh? Hay que ver… Si es que los otros no los quiere nadie ni regalados.

“El genoma del trigo es cinco veces el humano”.

Aquí iría el dibujo de un campo de cultivo donde dos plantas de trigo conversan amigablemente. “¿Cuándo van a dejar estos cabrones de hacer pan con nosotros?”, pregunta una en un momento dado. “No. La cuestión es: cuando vamos nosotras a dedicir hacer pan con ellos”, advierte la otra. Y no le falta razón.

Y esta noticia nos advierte de que nosotros teníamos razón y ellas han de callarse de una vez. El nuestro es más grande que el suyo, sí, y por eso, sin lugar a dudas, comportarnos como gilipollas nos requiere mucho más esfuerzo del que ellas imaginaban. ¡Ja!

miércoles, octubre 15, 2008

Es un peluche sin alma

Desde 2004 el erizo Rizo (aquí una foto, casi póster desplegable), es la “mascota” de seguros Génesis. Ya la conocen...

Acabo de ver un anuncio y cada vez que me encuentro al animal, suscita en mí un remover de culo en el sofá francamente incómodo. Cada vez que veo a esas gentes en su nuevo anuncio alzando al erizo Rizo sobre sus cabezas temo que el animal se cague en sus caras. Bueno, seré franco: más que un temor, es un deseo.



Yo, la verdad, siempre he sentido cierta repulsión hacia el bichejo. Al verle correr en un anuncio pasado en la cinta de un gimnasio, yo me hacía a la idea de que un gordo mórbido se subía encima suyo y lo pisoteaba “sin darse cuenta”.

Aquí iría el dibujo de un señor francamente orondo que intenta verse la espalda delante de un espejo. “Cariño, ¿tengo algo metido en el culo?”. Su mujer asiente; aunque tiene verdaderas dudas de si es pelo natural, en el fondo desea que sea el erizo Rizo.

No me creía el único, por supuesto. Pero me he sorprendido al darme una vuelta por internet y encontrarme páginas dedicadas en exclusividad a lanzar al mundo su más puro odio visceral hacia el erizo de los huevos. También me he encontrado artículos de este calibre. Aquí otro más. Y otro. Es un no parar. No son como este, artículo mucho más bonito...

Entonces, nos preguntamos todos, ¿por qué eligieron a este animal? Es más, si lo elegieron y se equivocaron, ¿por qué no han decidido prenderle fuego de una vez? Yo no creo que el error resida en la elección en sí: un erizo puede resultar simpático, pero otro erizo, por favor.

Rizo (y su nombre ya presagiaba una vida encaminada a despertar los más profundos anhelos hacia su intento de asesinato), Rizo (repito) es dado a encontrártelo por la calle y endiñarle una patada en todo el hocico, pero cogiendo carrerilla, mordiéndote el labio inferior, abriendo los ojos con la mirada desencajada.

Rizo no es como esas otras tristes y desafortunadas criaturas que vemos aplastadas en el asfalto de algunas carreteras; es el deseo de creer que ha sido Rizo el que ha sucumbido bajo los neumáticos de púas de un cuatro por cuatro cargado con plomo.

Tampoco le tengo afecto al teléfono de Linea Directa pero por lo menos es un teléfono que te da la impresión de ser un vulgar actor asalariado que cobra cuatro perras y está buscando otro trabajo. Sí, señores, eso es lo que pienso del teléfono…

Aquí iría el dibujo del teléfono de Linea Directa intentando quitarle la pistola al erizo Rizo de Génesis. “¡No lo hagas, tío!”, grita el teléfono. “¡Me han jodido la vida! Yo estaba en mi bosque, tenía una familia y era feliz. ¡¡¡Feliz!!!”, grita Rizo, que parece no dudar en pegarse un tiro en los riñones para terminar con su vida.


P.D.: En días como éste me pregunto cuándo encontraré un trabajo decente de una vez…

martes, octubre 14, 2008

¡Mp3, Kasei, golfistas!

Hoy no me aclaro.

“El abuso del mp3 entraña un grave riesgo de sordera”. Luego, leyendo el artículo, observo muchos “podrían” y cifras entorno al cinco y diez por ciento que me ponen en duda ese "grave riesgo".

Es cierto que el artículo comenta que entre 50 y 100 millones de personas escuchan a diario música en mp3, lo cual supone cifras a tener en cuenta. Estos intervalos tan acojonantes me recuerdan a un profesor de la Facultad de Filosofía y Letras que venía a decir que hablar de cifras “entre 50 millones y 100 millones” viene a ser lo mismo que “entre nadie y 50 millones de personas”. Nos dejaba solos a la hora de hacer los exámenes, así que a día de hoy no estoy muy seguro de su cordura mental. Pero me da que tiene razón. Daba Filosofía Medieval y contaba unos chistes acojonantes sobre Cicerón... ¡Jajaja! Para partirse... ¡Ejem!

La cosa es que “podría” provocar sordera el uso continuado… Podría, podría… Podrían tantas cosas. ¡Ains! Lo que interesa es si es o no. A lo mejor lo que preocupa a determinados sectores es la descarga musical de mp3 y la creencia de algunos de que el decir que “podría” causar sordera la escucha continuada de música en mp3 hará que la gente dejé de descargar música…

Aquí iría el dibujo de un tipo escuchando música en su mp3 metido en su coche. Está en medio de un atasco impresionante. La autopista está en obras y hay un ruido ensordecedor. Otro tipo que pasa por su lado ha bajado la ventanilla. “¡¡¡Tío, podrías quedarte sordo con eso!!!”, le grita. “No importa”, responde el otro. “Es el nuevo disco de Rosa”. Y no le falta razón.

Ja-ja-ja-ja y ja. Cuánta gilipollez… Los artífices del estudio deberían haberse metido en una discoteca o, simplemente, darse una vuelta por una ciudad y hacer una estadística de cuántos millones de personas en el mundo “podrían” quedarse sordos al sentir los ruidos de una urbe en plena ebullición. No será tan “grave”, cabrones…

Menos mal que no está loco que si lo estuviera, el muy hijo de p...

“El éxtasis reduce las defensas”. Bueno, pues más compradores de Ele Casei Inmunitas al canto. Los publicistas del Equipo Actimel ya tienen un nuevo target para sus campañas.

Aquí iría el dibujo de un vendedor de éxtasis en la puerta de una discoteca. Junto a ellos Ele, Kasei e Inmunitas “trafican” con Actimel. “Para el bajón de después”, dice Kasei.

Osea, no entiendo por qué no las dejan jugar en sus laguitos y tal, ¿no? Más que “incordiar” y poner en riesgo el despegue de los aviones, creo que es una cuestión de que el drive no le pegue a una garza en toda la molla justo cuando iba a hacer un eagle que te cagas, osea. Espero que esos lagos estén infestados de cocodrilos, osea, para que se coman las rodillas de los golfistas chachis… De todas formas no creo que les guste a los golfistas de Melilla ver sus campos resequitos, ¿no? Tendrán que ponerse de acuerdo con las aves y los aviones. Joder, estaré al tanto de esta emocionante noticia para ver qué decisión se toma…

¡Arreando, que es gerundio!

viernes, octubre 10, 2008

Viernes de noticias II

Aquí el “detallazo” de El Jueves con su revista satírica semanal por “sólo” 3'95 euros. De lo que no habla el artículo es de que es unicapa y huele a pintura con plomo. Además, está hecho en china… Esto puede verse en el bote que trae el rollo de papel con un teléfono móvil al cual puedes dirigirte si necesitas más papel higiénico “tóxico”. Tras dos o tres servicios (porque soy de los que se limpia con medio tomo de la biblia) el rollo se termina fijo y no se sabe con qué consecuencias en el ano. El mío es muy sensible, por cierto. He oído que a un vecino le ha salido un sarpullido del tamaño de Arkansas. Otro en su blog de internet comenta aterrado que su culo se ha rebelado y ha intentado asesinarle. Todo mentira, por supuesto. No creo que el papel sea ”tóxico” de verdad. Sin embargo, no hay duda de que lo parece: tiene la cara de Bush impresa. Eso puede ser una prueba inequívoca. Si me atrevo a limpiarme el "culo" con él, informaré al respecto.

Hablando de mierdas, han detenido a Rodríguez Menéndez, al que le deberían cortar los huevos para hacer pizzas. Según comentarios del cocinero serbio Ljubomir Erovic, chistoso él: "El mundo necesita una buena oferta de pelotas". Pero esto me ha hecho mucha gracia: “en la página de inicio (…) también precisa que "ama y respeta a los animales". Ama a los animales pero castrados y después de haberse comido sus huevos a la parrilla. Dudo mucho que los animales le amen a él. Erovic, yo de ti, nunca iría a un zoo.

“Baten un récord Guinness al ver 57 películas en 123 horas sin dormir”. He intentado encontrar la lista de las 57 películas. Mencionan algunas en las noticias. Realmente la cosa tendría mérito si hubieran visto películas como estas. No aparece “Cabeza Borradora”, de David Lynch, pero yo la hubiera ido metiendo entre descanso de sesión y sesión. Señores, si esto hubiera sido así, ese récord para los anales y, claro, un par de tíos tarumbas para los restos.

Respecto a la primera película de David Lynch, la crítica habrá dicho muchas cosas. A mí, como infraser que soy, sólo me queda añadir: “¡Menuda mierdaca! Lycnh, métete tu jodida película de tarado adolescente por donde te quepa. No pienso terminar de verla nunca, pirado de los cojones”. Eso sí, “El hombre elefante” es una obra maestra. Soy un defensor de “Dune” (freak que soy de la ciencia-ficción), y “Mulholland Drive” tiene su aquel.

Ya era hora de que alguien lo dijera.

"Un grupo de 'pingüinos' se manifiesta contra el cambio climático". Bueno, yo diría de mapaches, de pandas deformes o, sin lugar a equivocarme, de gilipollas integrales con muy poco sentido del ridículo. Os habéis equivocado de tienda de disfraces, amigos. En ese "todo a un euro" os timaron.

Oh, perdonad, que los “pingüinos” guays dicen cosas como esta: "Nuestra casa está justo debajo de la vuestra, así que si la nuestra se derrumba seguramente la vuestra también se caerá: Si seguís ignorando el peligro que supone calentar el planeta debido a la quema de combustibles fósiles, no sólo desapareceremos nosotros y otros animales compañeros de planeta sino que también vosotros estaréis en grave peligro". Animales compañeros del planeta, ¿a quiénes os referís? ¿A las orcas? Seguro que las focas no están muy deacuerdo con vosotros.

“¡Qué se jodan las orcas y esos jodidos pingüinos que las defienden! ¡Que las quemen a todos con queroseno, joder! Si se derriten los polos, nos piramos a las costas de Miami”. Declaraciones de una foca monje.


Por cierto, siempre es bueno saberlo.

miércoles, octubre 08, 2008

¿El qué?

Lo he hecho por iniciativa propia. Así dormiré mejor por las noches...

martes, septiembre 30, 2008

Vicky, Cristina, Pedro Vera

Estoy leyendo en internet algunas críticas nada positivas de la última película de Woody Allen. Dejo de lado las buenas, que no es que sean más veraces que las malas, pero sí acostumbran a ser más aburridas.

La verdad es que cuando me enteré del "título" de la película no pude más que pensar que debía de ser un truñaco de los buenos. Una vez estrenada, la crítica la ha acogido complaciente y ha hecho que el título comenzara siendo lo de menos. ¿Me han engañado?


Autorretrato de Pedro Vera, por Pedro Vera.

Yo todavía no la he visto. Pedro Vera parece que sí y a él no le ha gustado nada. La llama "bodrio", y Pedro Vera es sabio. Yo, desde que leí (y me deleité) con una tira suya en El Jueves sobre Lovecraft y el Necronomicón, creo en Pedro Vera. También en todos aquellos que la han visto y no les ha gustado. Porque una película con un título así, supongo que por imposición (había de salir "Barcelona" por cojones) no creo que haya de tomarse muy en serio. Aunque sea de Woody Allen.

Hablando de Pedro Vera no puedo dejar de publicar aquí un chiste, no sé si suyo o de tradición popular, bocadillo de panceta en boca de uno de sus personajes, Pacheco, en El Jueves de la semana pasada. Literal:

Diseee: Do andaluse van por la calle, cuando de repente ven pasar una paya de que te cagas, y uno de ellos dise: -Ozu, vaya Jaca va por ahí!!! Y el otro contet-ta: -Pajaca la que me hice yo anoche!!!!!! Cacacaca. Jajojajota!!!

"¡Bravo!."."!,

lunes, septiembre 29, 2008

Aviso y enlaces a navegantes

¡¡ADVERTENCIA!!

Si alguien viene aquí de pasada y se encuentra con este blog, habéis de saber que no soy un guionista. Estoy entrecomillado porque todavía hoy (y a lo mejor nunca) nadie me ha pagado por nada de lo que he escrito. Por si esto no fuera poco, a día de hoy (y a lo mejor nunca) he terminado ningún tipo de proyecto personal por el cual alguien me pueda llamar guionista, sí escritor, pero eso es otra canción por la que tampoco he recibido todavía nada a cambio. Así que entrecomillado me quedo sine die. Y ya está.

Esto no es más que un mirarme un poco el ombligo y soltar algunas gracietas con más o menos atino. Si queréis conocer a guionistas de verdad, en los enlaces a otros blogs podréis encontrarlos. Es enriquecedor pasarse de vez en cuando y echar un vistazo al mundo real de los guionistas. Hay algunos más, que iré colocando. Con ellos aprenderéis cosas útiles y a lo mejor os servirán de ayuda si tenéis un gran proyecto entre manos. Preguntarles. Parecen gente cercana. Yo, al que me escriba, lo mato.

Yo, más que de experiencias con productores (que las tengo) o secretos de cómo escribir un buen guión (que a lo mejor los sé), planteo este blog como una ventanita, más que para que otros me vean, para mirarme yo. Al final todo resulta una perdida de tiempo bastante considerable. Lo peor es que me sobra el tiempo y tengo un ombligo muy grande lleno de pelusa que alberga más pelusas y, a su vez, muñecos de peluche enredados en víscesas sanguinolentas.

¿Qué tal una serie en un autobús, toda entera, todos metidos ahí dentro, con "paradas solicitadas" y frenazos? En esta línea, una en un vagón de metro no estaría mal. Solamente un escenario. Con mucha afluencia de gente... Vaya, la señora de la limpieza está limpiando la escalera. Escucho cómo pasa el plumero. Resulta que ayer limpié la arena de los gatos y he dejado la bolsa junto a mi puerta. El rellano apesta... Bueno, en cuanto no me vea vuelvo a meter la bolsa adentro. Juro que esta tarde la sacaré al contenedor de basura... ¿Un personaje metido en un contenedor? "Gracias por la arena del gato, señor." "De nada hombre. He dejado algunas cacas." "¡¡Genial!!".

Aquí iría el dibujo de un contenedor con una alfombrilla en la que pone: "Límpiense los zapatos antes de entrar. Gracias".

domingo, septiembre 28, 2008

Planteamiento

He leído un artículo en LaVanguardia sobre el fenómeno fan. Habla de los Monty Python, de Star Wars, de Star Trek, sobre todo de esto y me parece que de nada más. Yo soy fan de muchas cosas. Star Wars no toca tanto mi fibra sensible. Respecto a lo demás, yo hubiese querido ser un Monty Python, y de Star Trek tengo recuerdos muy buenos. Desde luego algo ha de tener una serie que, desde 1966, viene asomando en las pantallas de todo el mundo.

Yo me enganché a “Star Trek: La nueva generación”. Pasé muchas noches atrapado por esos guiones tan currados, esos personajes tan flipantes, las misteriosas criaturas, los paisajes alucinantes, el negro espacio profundo. De aquella época recuerdo también series como “Búscate la vida” que dio a conocer a Chris Elliot, interpetando a Chris Peterson, un repartidor de periódicos de treinta años que vivía con sus padres. Su vida (entre las risotadas) era tristísima en aquellos años en que un servidor la veía. Ahora habría que estirar la goma hasta los cuarenta y pico para darle el cachondo patetismo que reflejaba. Desquiciante. Joder, cuánto me he reído con esa serie. Duró dos temporadas.

Recuerdo también “The Young Ones”, que tengo en DVD y alguna vez he intentando revisionar. De los ochenta. La emitió BBC2 y yo la pude ver en Barcelona en Canal 33 a principios de los noventa, si mal no recuerdo. Los personajes, desquiciados como pocos. Aparecían unas ratas que participaban de las trastadas y tenían sketches propios. Sufrí muchos ataques de risa con esa serie. También duró dos temporadas.

“La víbora negra” también hizo de las suyas en mí el verano que la emitió la televisión catalana. Factura de la BBC One. Esta duró más, pero me quedo con la primeras temporadas que transcurrían en el Siglo XV de la historia inglesa.

Todas estas series de humor, así como una reposición de Monty Python: Flying Circus subtitulada en la misma cadena, han quedado muy grabadas en mi mente y hecho mella considerable.

Siempre me he planteado escribir una serie de televisión. Como estas. Desquiciantes, atrevidas, irreverentes. Me he entretenido en otras cosas y nunca he terminado de plantear un proyecto "serio". Supongo que ha sido siempre el hecho de desconocer si existía una vía real de darla a conocer. A día de hoy dudo que esa vía todavía exista. Pero a lo mejor lo intento. No sé si seré capaz de ello. Pero, mientras espero que suene la flauta y alguien crea en mis posibilidades (cosa francamente chunga) o, siendo mucho más realista, encuentro un trabajo como vendedor de gama blanca y marrón, voy a intentarlo con todas mis fuerzas.

De cualquier manera ya dije en su día que no tenía culo. Voy a tener que dejar el resto de mis proyectos novelísticos. A lo mejor con esto consigo despejarme un poco…

Qué aburrido todo, ¿no? Para compensar voy a poner la portada de un album tomado al azar de una de esas páginas que no me harto de mirar y remirar.



Yo quiero una serie que exprese todo lo que me asalta al contemplar esta portada. Impresionante.

sábado, septiembre 27, 2008

Sábado

No obviaré el hecho de que hoy me he aplastado los huevos contra la taza del váter. Pensaba que la tapa estaba levantada. Lo peor de todo es que no iba a cagar. Imposiciones maritales. Pero aun así hay veces en que meo de pie, como un desafío, para hacerme sentir un macho de verdad. Solamente a veces, claro. Luego, limpio la gotita.

miércoles, septiembre 24, 2008

Pendiente de calificación por edades

Me gusta mucho el teatro. Tengo alguna que otra obra escrita. En realidad, dos. Y algunas ideas más pendientes de ver qué hago con ellas. Como llevaba tiempo sin meter nada de mis "archivos secretos" me he animado a colgar un trocito del último titulado "El caso", con su copyright y todo.

El trocito que aquí publicó, como digo, es una muestra de ese último trabajo que escribí, por amor al arte, hace unos cuatro años, si mal no recuerdo. Está pendiente de ser estrenado por un amigo director de teatro amateur que lo hace muy bien. Viendo la progresión de la obra y los inconvenientes que parece plantea su estreno, esto parece una superproducción americana... Ya ni pienso en esa posibilidad. Creo que no se estrenará nunca, pero desde hace años que nada de lo que hago termine dando resultado alguno, ya no me quita el sueño. Solamente me hace pensar, a veces, en salir a la calle con una recortada y pegar tiros a todo bicho viviente que se me cruce por el camino. Pero son cosas mías. No hay que tomarme muy en serio... Jejeje... ¡Jejejejeje! ¡Jajajajajajaja! ¡Jajajajajajajajajajajaja! ... ¡Ejem!

Como se verá, pongo muchas acotaciones molestas y suelo hacer un resumen al principio de cada acto, cuando debería limitarme a describir qué hay en escena. Comento la aparición de los Doctores, cuya escena es una de mis favoritas de toda la obra. Pero no sale. Lo dejaré para otro día.

En general el texto es una mezcla de terror y humor, humor negro, que a un servidor gusta mucho. En cartel hay una obra de Florentino Fernández y Josema Yuste "Una pareja de miedo" que habrá que ir a ver cuando se pasen por Málaga, si es que se pasan, y tanto mi tiempo disponible como mi ciática con pronóstico de hernia discal me lo permiten.

A continuación, lo dicho... Apaguen sus móviles, por favor, y no suelten pedorretas durante la función. Gracias.

martes, septiembre 23, 2008

Padres vs. lápices amarillos

Hoy he leído varias cosas. Una sobre un espejo perfecto, obra española que permitirá observar a nivel atómico muestras frágiles.

Aquí iría el dibujo de una célula horrible mirándose en un espejo. Dice “Ya era hora” porque ahora sí se ve guapa.


Entre otras, la que quiero comentar con más profusión y resquemor es que en Inglaterra hay doscientas personas que se han quejado de que en un anuncio contra el tabaco aparecen unos niños. Doscientos padres. Ya estamos con los tocapelotas.

El niño aparece “fumándose” un lápiz delante de un espejo. Imita a sus padres. La pretensión del anuncio es que los padres no fumen delante de los hijos. Hay un estudio que dice que un tercio de las personas que terminan fumando provienen de padres fumadores. Ya me veo a un millón de niños ingleses fumando lápices a todas horas tras ver el anuncio. La cosa tiene mucha miga. Trasladar las quejas de la falta de educación y cuidado de los hijos en el hogar a los hipotéticos mensajes de un televisor siempre me ha llamado la atención.

Aquí, el dibujo de un televisor maléfico porteado por un grupo de niños rebeldes. El televisor dice “Dominaré el mundo”, y parece que tiene razón.


El televisor, ese chisme receptáculo de tantas cosas propensas de ser vistas por niños, es el culpable de quejas que, la verdad, me parecen realmente gilipollas. Es como aquella de la asociación de campesinos de Cataluña o no sé qué al respecto del anuncio de Bocatta en que se veía a una familia tronchándose los huesos tras venir del huerto. Es que hay asociaciones que se aburren mucho o no saben cómo encontrar fondos.

El tema del horario de protección infantil está manido y, para un servidor, no vale para nada. ¿Pero es que ese sobreproteccionismo va a hacer a la chavalada mejor? Si no tienen el cariño de unos padres en casa (porque están hasta el tuétano de curro), un porcentaje saldrán tarados de todas las maneras: ya sea viendo un anuncio de patatas fritas, que una serie en que se amputan brazos a todas horas.

El problema no reside tanto en que un padre no quiera que su hijo vea a otro chiquillo “fumándose” un lápiz amarillo delante del espejo como en que ese padre o madre tenga tiempo para explicarle a su hijo que fumar es una porquería (e intente hacerle entender el motivo por el cual él sí fuma o ha decidido no fumar nunca), así como que esté al tanto de lo que hace y no hace cuando está en casa o vuelve de salir con los colegas. Si no hay tiempo para estar cuidando a un hijo y te ha pasado que, por cosas de la vida, has tenido uno, no le eches la culpa de lo tarado que te ha salido a la televisión, tampoco al profesor, ni a esos compañeros cabrones que le han majado a collejas a la hora del recreo o a ese programa en el que salen tetas. La culpa es vuestra, padres del mundo. A joderse toca.

La responsabilidad de la educación es vuestra y sólo vuestra. Porque si un profesor decide recriminar a vuestro hijo por una falta de conducta y, al llegar a casa viene lloriqueando o insultando al profe y, no solamente le dais la razón, sino que buscáis al profesor abusón de los cojones para pegarle una paliza, entonces el problema es vuestro y solamente vuestro. Porque cuando tu hijo te pide que salgas con él a pasear y no te apetece porque estás hecho mistos y le regalas una consola de videojuegos para que se entretenga, entonces luego no digas que el chaval te ha salido un solitario pirado que se dedica a quemar las cortinas del salón. Y hay muchos ejemplos. La suerte es que salgan chavalines educados y correctos.

Pero en fin, que esto tiene mucha más miga que un niño haciendo posturitas delante de un espejo con una mierda de lápiz en la mano.

Aquí, el dibujo de un lápiz maléfico porteado por un grupo de niños rebeldes. El lápiz dice “El mundo será mío”, pero no lo veo muy claro porque los chavales que llevan el televisor parecen mucho más cabrones.

lunes, septiembre 22, 2008

Jefes

Según un artículo leído esta misma mañanita parece que la tendencia de los jefes cabrones es convertirse en coleguillas guays. No creo que se alcance esa cota pero hay estudios que han averiguado que un jefe cabrón no hace a un empleado más eficiente. Este tipo de estudios me sorprenden por el grado de estupidez que parece demostramos el resto de la humanidad que los leemos o escuchamos. Es decir, ¿un tío al que su jefe está jodiendo día y noche haga las cosas bien o haga las cosas mal no rinde ni se siente feliz en el trabajo? Joder, menudo descubrimiento. Es como aquel estudio que salió hace tiempo y cuya conclusión era que un trabajador feliz es un trabajador mucho más eficiente y comprometido con la empresa. Me cago en Pascual, la gente que realiza estos estudios son unos genios. Lo peor de todo es que, tal y como plantea el artículo, venimos arrastrando una tradición de jefes cabrones que resulta difícil doblegar. Es como aquello de, como me has jodido, cuando llegue un poco más alto en esta mierda de vida, joderé a todos los que vengan por detrás en venganza de ese jefe que, a su vez, habrá ascendido y al que lameré el culo inmisericordemente. Fenomenal. Hay veces que creo que la empatía humana está cercana a la de la estrella de mar.

Se me plantea una duda al respecto de esos jefes guays y me pregunto si, en verdad, los empleados respetaríamos a un jefe así. Debe resultar muy difícil mostrarte cercano y al mismo tiempo intentar que no te aplasten con la máxima de “le das la mano y terminan cogiéndose el brazo” a la que somos muy dados.

Probablemente si en España tuviéramos un jefe a lo The Office (me refiero a la americana) por hacer un símil un tanto exagerado, lo hundiríamos en la más absoluta nulidad profesional y terminaríamos haciendo lo que nos da la gana en esa oficina de locos. Le diríamos que sí a todo para luego, al darse la vuelta, lanzarle un escupitajo. En The Office los empleados parece que trabajan, y trabajan. Aquí en España parecería que trabajamos, pero no trabajaríamos.

Hubo un momento en la serie, una de esas frases magistrales de los guionistas, en que se resumió lo que creo es todo un arte y que, me parece, se desarrolla con virtud en muchos puestos de trabajo. Es más o menos así: “Debes hacer tu trabajo y tu trabajo consiste en terminar tu jornada laboral hasta el último minuto. No importa si tienes más tarea o menos; tu labor consiste en llegar a ese último minuto haciendo parecer que estás ocupado siempre para luego, cuando llega ese último minuto, coger tus cosas y volver a casa”.

Cuántas veces habréis visto a personas amarradas a un ordenador y os habéis preguntado qué cojones está haciendo. No tenéis por qué tener mucha idea de lo que hace, pero algo os dice que no está haciendo absolutamente nada. Sin embargo, te encuentras esperando a que termine ese nada. Y no pasa un minuto, ni dos, ni tres, pasan diez minutos hasta que esa persona se levanta y te atiende con esa mirada en los ojos de: “Estoy realmente ocupada/o y me he levantado por compasión a ti. Te atiendo porque no tengo remedio. En el fondo, me das asco y pena en proporciones semejantes”. Todo un arte. Maravilloso.

Luego habrá excepciones, naturalmente. Me consta que un elevado tanto por ciento de seres humanos españoles no pueden con su cuerpo. Más cercanos al zombie que al homo sapiens, se arrastran de su casa al puesto de trabajo sin saber qué ocurre en ese lapso de tiempo o, de hecho, sin saber qué ocurre durante toda la semana hasta el viernes o sábado por la tarde en que termina su jornada laboral. Luego están los que trabajan los fines de semana, rara avis que deben enfrentarse a esos ansiosos lúdicos que opinan que ellos, esas cosas con brazos y piernas que se mueven y, a veces, hablan, forman parte del mobiliario aunque tengan, curiosamente, forma humana. Estos me parecen forman parte del subgénero de empleado al que yo he formado parte y, probablemente, seguiré formando. Es en esos puestos de trabajo cuando te das cuenta de que nuestra empatía no es que esté cercana a la de la estrella de mar sino que, simplemente, no existe.

De todas todas, con jefe guay o jefe cabrón, trabajar es una mierda. Caguémonos en nuestros jefes y limpiémonos después el culo con sus corbatas.

P.S.: Hoy no hay dibujo.

lunes, septiembre 15, 2008

En el supermercado

He colgado unos sketches, más o menos afortunados, que suceden en un supermercado. Es una serie de cinco sketches entre los que se intercala otro más que engloba al resto y es la culminación.

A veces me gusta escribir algo pensando en el teatro y, como hacía tiempo que tenía algo abandonado este asunto, se me ocurrió ponerme a ello. Requería que aparecieran pocos actores, la mayor parte femeninos, y que no hubiera cambios de escenario.

Hay otros sketches que quizá me gusten más, pero me parece que estos están suficientemente bien y son complementarios. El sketch “¿Dónde están mis salchichas?” juega con lo absurdo y la reiteración de una palabra dicha de una forma peculiar: frankfurt. Cierra con lo que ha sido el núcleo del sketch anterior “Cuarto y mitad”. Ambos son de un primer borrador revisado.

viernes, septiembre 12, 2008

Nepeta don't works

En una entrada anterior, de las primeras que escribió un servidor, comentaba algo al respecto de la Nepeta Cataria, hilvanándolo porque sí con el amarillismo televisivo. Bueno, hace unos días recibimos el paquete en cuestión con la hierbaca seca esta metida en calcetines y algunas semillas para plantar. Pues bien, a nuestros gatos (porque ahora son dos) les importa un higo la Nepeta. Es decir, niños del mundo, no compréis nepeta cataria, a no ser que queráis fumarosla y ver sus efectos... No. Esto tampoco. No la compréis y listo.

(He modificado esta entrada, reduciéndola en un tercio de lo que fue, simplemente, porque me sale de los hu... Errare humanum est. Cogito ergo sum. Plin plan plun. Ahora sí me gusta lo que antes no.)

jueves, septiembre 11, 2008

Expendiente-X y el LHC

Con un coste de 4.000 millones de euros, el experimento sin precedentes del LHC fue hoy justificado por sus principales responsables y destacados expertos. "Sabemos que, a pesar de los grandes conocimientos que tenemos del Universo, desconocemos el 95 por ciento de la materia, y ahora tenemos el mecanismo para transformar la teoría filosófica del Big Bang en física experimental, lo que es absolutamente fantástico", afirmó Carlos Rubbia, Premio Nobel de Física en 1984.

Extraído de LaVanguardia.es.

A diferencia de Carlos Rubbia, que tilda el asunto de fantástico, yo lo definiría como acojonante.

Siempre me he preguntado cuál era el origen de todo. Uno que es inquieto. La respuesta (aparentemente) está en una sopa de partículas que reventó, acontecimiento que los científicos decidieron llamar Big Bang. Más de una vez en el baño me he preguntado cómo se produjo y ahora, sin lugar a dudas, lo sé.

Un grupo de científicos decidió crear un anillo de 27 kilómetros ubicado en la frontera suizo-francesa. Tras 20 años y una cantidad de pasta impresionante, lo consiguieron. Probaron qué tal funcionaban los sistemas de imanes y vacío un 10 de septiembre de 2008. Todo resultó perfectamente. Unos meses después estaban preparados para acelerar esas partículas a un 99.9996 por ciento de la velocidad de la luz y hacerlas chocar.

Bienvenidos al nacimiento del Big Bang. ¡A tomar por culo todo! Eso sí, dentro de unos meses.

Sí, parece catastrófico, pero ¿quién dice que no sea posible? Entendemos tan poco de los mecanismos de esta cosa descomunal, son tantos los entresijos y el misterio entorno a la materia que, ¿por qué no?

De esa incertidumbre (definición de ignorancia para incultos como un servidor) supo sacar buen provecho Chris Carter. Los guionistas de Expediente-X, con unas cuantas vueltas de tuerca, convertían noticias como la del LHC en capítulos cuanto menos interesantes y entretenidos para aquellos tiempos. Me lo pasaba pipa arrepanchingado en el sofá las noches de los jueves, de diez a once, si mal no recuerdo. Flipaba con esa ennegrecida fritura cientítica de vuelta y vuelta que se digería tan bien.

Hace bien poco me puse a ver una de las películas de Expediente-X, la primera. Sí, varios siglos después de su estreno. ¿Qué decir? Recordé los diálogos tan chocantes y artificiales entre Mulder y Scully que en su momento brindó unos de los encantos de la serie. En el instituto nos reíamos nerviosos y emocionados tras ver algún capítulo. Recitábamos algunos diálogos aprendidos de corrillo. Hablábamos de líneas evolutivas dispares, autopsias a extraterrestres, secretos de estado, conspiraciones gubernamentales. La película, un desastre. Y lo dice todo un fan poco entendido de nada. ¿Dónde estaba toda esa aura de misterio, el impulso por descubrir qué cojones pasa del que se alimentaban los capítulos? ¿Dónde ese acojone que sentías, ese mirar a las estrellas preguntándote si, de verdad, la verdad está ahí afuera?

Convertido en algo cotidiano en los noticiarios e incluso en el supermercado, palabras como trasgénico y dominación global por extraterrestres (sin ir más lejos hablé con una anciana sobre esto mientras esperaba en la cola de la frutería), ya nada era lo que era mientras veía la película. No había misterio. La magia había desaparecido y se había convertido en nostálgico ridículo. Las resabidas explicaciones complotísticas habían perdido todo encanto, porque mientras veíamos la película sí sabíamos la verdad, no había resquicios de duda, todo era más comprensible aunque ellos (los guionistas) intentaran que fuera del todo fascinadoramente incomprensible. La incomprensión, el encanto de la serie, residía en intentar forzar y reconvertir la realidad, a través de una Scully científica (nuestro muro racional) y un crédulo Mulder (la necesidad de pensar en un encantador “más allá” de cualquier cosa), en teorías mucho más molonas que la propia verdad. Pero conociéndola ya no había posibilidad posible de tragarnos todo ese pedazo de truño.

Sin lugar a dudas el LHC sería un buen tema para uno de esos capítulos de Expediente-X. Pero es tanto lo que hay ahí fuera que no somos capaces de comprender que podrían nacer otras nuevas temporadas que, posiblemente, recuperaran esa intensidad pasada. Como advierte el párrafo inicial, conocemos el cinco por ciento de la materia, lo que brinda un noventa y cinco por ciento de libertad para crear, para inventar.

Algunas cadenas, seguramente (al menos yo lo espero), impulsarán al pánico a las masas, lemmings desatados hacia el acantilado del horror tontuno al respecto de las terroríficas dudas que despierta el experimento. Hay que sacarle, como hacía Chris Carter, el máximo jugo a esa actualidad de violencia gratuita, destrucción, apocalipsis en general y desconocimiento ciclopeo. Ya no tenemos expedientes equis, tenemos las noticias de Antena 3. Yo no sé qué me da más miedo.

martes, septiembre 09, 2008

Los titulares y Bardem

Leo en ElPais.com el siguiente titular: “Bardem: Los españoles me critican y dicen que me he vendido”. Luego leo el subtitular: “Javier Bardem llama estúpidos a sus detractores en The New York Times”. En los párrafos siguientes se resuelve el misterio de por qué Javier Bardem llama estúpidos a sus detractores y es porque “critican mi trabajo y dicen que me he vendido”. Ahí queda la cosa. Ya está. Debería pasarme por la página de The New York Times. Me paso. Busco “Bardem interview” y me aparece pronto una entrevista en T Magazine del 7 de septiembre. Sí, es cierto. Bardem llama estúpidos a sus detractores, los mismos que le dicen que se ha vendido. Bueno, no está mal la cosa. Busco en Google y veo la misma noticia, el mismo titular en muchos otros sitios. Sinceramente, a mí me ha llamado mucho más la atención la cara extraña de Bardem en esa foto para la revista T Magazine. ¿Ha regresado a la adolescencia?, me pregunto. ¿Está intentando absorberse a sí mismo a través de una pajita invisible?

Respecto a sus palabras, yo no me siento ofendido por Bardem. Me parece que a mí no me llama estúpido y creo que no pensará que yo le he llamado vendido. Seguro. No he estado muy al corriente de las duras críticas que parece ha recibido de sus detractores. Pero bueno, un detractor es lo que hace. Un detractor no es lo mismo que un crítico. Un detractor es alguien que busca dar por culo. Yo no llamaría estúpidos a quienes quisieran joderme; les llamaría gilipollas y luego añadiría: “¡A tomar por culo a vuestras casas, coñe!”.

Algunos pensarán que es que ha llamado estúpidos a todos los españoles. Y es esa fina línea entre lo que parece y lo que se dice lo que salta a la mente y hará que muchos se remuevan en sus asientos. Nos ha llamado “duros”. Eso es guay, no ofensivo.

En España, la verdad, no se valora demasiado a los que han conseguido llegar lejos, porque llegar lejos significa largarte de España la mayoría de las veces. Y si te largas de España, como en ese pequeño pueblo donde todo el mundo se conoce, la gente se apoya en garrotes y se sientan en las puertas a escuchar la emisora de radio local, irte es como insultar.

Descubrimos que Julio Iglesias, aquel de “¿quién me va a curar el corazón partío?” y otros más viven en Miami, en lujosas mansiones, echando de menos España y decimos: “Cabrones, volveos aquí. Dejad vuestras playas privadas. No echaréis tanto de menos España, no, cuando estáis viviendo en vuestras lujosas mansiones, gastando dinero a mansalva sin pagarnos impuestos de manera directa y hablando en inglés.” Pura envidia. Yo envidio a Julio Iglesias y a “¿quién me va a curar el corazón partío?”, envidio sus casas, y envidio su “echar de menos a España”.

Debería investigar más y descubrir todas esas cosas que han dicho maliciosamente los detractores de Bardem, pero se me acaba el tiempo en la “oficina” y tengo que dedicarme a otros asuntos como pasar el aspirador y buscar empleo estable.

La verdad es que, ya puestos a destacar y ponernos en titulares, a mí me ha llamado más la atención la cara relajada (supongo que también retocada) de Bardem, como diciendo “dame un bezito, pero chiquitito, chiquitito”.

No sé. Yo me sentí orgulloso de Bardem por conseguir el Óscar (con acento como una casa), por triunfar fuera de nuestras fronteras, lo mismo que triunfa Almodóvar, Coixet y otros tantos. ¿Por qué son españoles? Pues sí. Y porque siempre es bueno ver que los que valen, algunos de ellos, consiguen que su trabajo se vea recompensado fuera de nuestras fronteras, más allá de una palmadita en la espalda y la posibilidad de hacer alguna serie gremial en horario de noche o tarde en este cotarro controlado por unos pocos. Quizá es ese poder lo que da miedo y genera “odio”. Soy muy poco entendido. Alguna vez hablaré de lo poco que entiendo. Yo también quiero irme de España y que todo el mundo me odie por haberme ido.

Mi titular: “¿Bardem ha perdido su barbilla?” Subtitular: “El rostro de Bardem bonico del tó en una foto del T Magazine”. Pero eso me parece no llamaría tanto la atención.

lunes, septiembre 08, 2008

Un día más. Un capítulo más

Ha sido un duro fin de semana, pero la vida ha de continuar, sobretodo la vida.

He publicado un capítulo de "Camera Café", enviado a MagnoliaTv tiempo ha. Recuerdo que les envié un mail preguntándoles qué tal sobre enviarles alguna cosilla. Una buena vía esta la de darse a conocer. Creo que su respuesta fue positiva... o quizá no me respondieron. La cosa quedó en el aire, de cualquier forma. Aquí podrá leerlo quienquiera.

El formato es el habitual en estos casos. Para que parezca profesional, la cosa se escribe en Courier New, que supongo será por aquello de que antaño se escribía con máquina de escribir de las de hacer músculo en los dedos, cambiar el carrete de tinta y desenganchar las teclas cuando estas se ponían unas sobre otras y demás incomodidades. Los productores y directores deben ser como unos carcas de cojones a quienes le mola ese tipo de letra o solamente son capaces de leer ese tipo de letra o se quedan ciegos. No me preguntéis; no tengo ni idea. También, y todo esto aunque no aparezca en el formato del blog (alguien me dirá alguna vez cómo mierda va esto) la cosa va centratito, con su negrita en los nombres, etc. Se pierde el formato al cortar y pegar. Me importa un pito y no voy a ponerme ahora con la edición HTML.

Para escribirlo, simplemente me puse a ello, claro. Se me ocurrió la llegada de una máquina de café a la oficina y dejé que los personajes, teniendo muy claros sus perfiles, reaccionaran ante este hecho. Tenía muy claro lo que ocasionaba el cambio de la máquina. El resto, creo, vino solo. Algunas veces es mejor que suceda de esta manera, creo. Yo, creo, el resultado no fue del todo malo. Creo...